RUA DOS ANJOS PRETOS |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2009.
Hoy me han cobrado cinco euros por desayunar. Perdonen que hable de esto, pero es que me ha pillado por sorpresa, no me lo esperaba. En Madrid, quizás sí, uno va más predispuesto a dejarse los cuartos cuando va a la capital, pero por esta zona, donde hace dos días se preguntaban cómo echar a los yonquis para darle algo del esplendor de antaño… Se ve que algunos no se han enterado del estropicio que se avecina. Luego me sorprende que por aquí, en esta ciudad, los negocios cierren antes de que se acostumbre uno a verlos. Verán: esto es como en la tele. Productos caros y de mala calidad duran semanas. Los productores piensan que los telespectadores apechugan con cualquier idiotez y siguen dándose batacazos. Pues eso. Si en una ciudad como Badajoz y en una de las zonas con peor reputación de la provincia (aunque vayan arreglándole la cara mes a mes) pones una tostada y un café a 3.40 tienes los días contados. Menos futuro que “La batalla de los coros”, por poner un ejemplo patrocinado también por Marca Extremadura. “Debemos rebajar la ventaja del Barça para que sienta la presión” JUANDE RAMOS, entrenador del Real Madrid. Leído en Público.es (17. II. 2009) EL RECUERDO ES EL SITIO DE DONDE LLEGA LA TRISTEZA. Juan de Dios García, Infinitivo (plaquette, 2009). Mi nombre es Kunio Kato. Soy el autor del corto que sale en la foto. Ya le aclaré en la celebración posterior a la señorita Cruz que no soy familia de José Luis Cantero, conocido artísticamente por El Fary. Tengo un Óscar. De esos de los que nadie se acuerda, ni tan siquiera al día siguiente. Lo peor de todo es cuando pretendes enseñar la estatuilla a los demás. Nadie te recuerda. Te dicen: pero si yo no te vi y me la tragué enterita. O cuando los desconocidos vienen a tu casa y la ven y piensan que es de ésas de pega y te preguntan cuándo te la regalaron tus hijos. Soy Kunio Kato. Tengo un Óscar. Apiádense de mí cuando me vean subastándolo en e-bay. Piensen que es auténtico y pujen decentemente por él. Hay que hacerle caso a la Coixet y levantarse en estos días rayanos a la primavera con Epilepsy is dancing. Uno no puede hacer otra cosa después que creer. Y creer en estos tiempos de desaceleración de la ingenuidad es algo portentoso. Aferrarse después a Kiss my name como el que aprieta la punta del cucurucho - que se ha comido previamente - para que no se prolongue en demasía la desazón del reguero de helado de chocolate. Adelantarse a los caprichos del destino con Daylight and the sun, para que sus avatares no te defrauden. Y, por último, toma aire antes de entrar al despacho de tu jefe y escucharle otra vez lo de apretarse el cinturón mientras juguetea con las llaves de su Audi y repasa su versión del Knockin’ on heaven’s door capaz de desestabilizar el índice Dow Jones. Una aspirinita de Antony and the Johnsons para el alma en estos tiempos sedientos de mugre. No es el remedio total para los estados carenciales del ánimo, pero es mejor que seguir pensando que Obama va sacarnos de todo esto. TENEMOS LA SEGURIDAD DE QUE NO GUSTAREMOS NUNCA DEL TODO A LOS DEMÁS. SEAMOS, PUES, PLENAMENTE DE NUESTRO GUSTO. Extraído de 80 Nuevos Aforismos. San Roque, 2006. Colección Abalorios, 6. Poesía. Emocionante el último anuncio de Coca-Cola. |