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RUA DOS ANJOS PRETOS

SHOPPING JACKSON

 

Entiéndase que nada tengo contra lo que algunos hacen por pasar desapercibidos por la vida. Es más, a la mayoría de ellos habría que agradecérselo personalmente por cada uno de nosotros. Pero es que lo de este chico no tiene nombre. Es una purita paradoja andante. No quiere que nadie lo reconozca, pero va dando el cante. Sabido es que nació negro, y que su infancia y gran parte de su primera adolescencia (no ha salido aún de la edad del pavo) también la pasó de negro, por más que él lo haya negado con sus actos. Sabido es que uno no elige cómo nace, ni dónde nace, ni con quién nace ni de quién nace. Y eso es lo malo, que luego llega la gente, se le llena la cabeza de pájaros y no sólo reniega de su raza, sino que hace lo imposible por convertirse en blanco y en blanco de todas las miradas. Alguien le ha dicho alguna vez oye, qué bien se te ve de blanco. ¿Por qué no lo hiciste antes ?

La última extravagancia con la que ha recordado al mundo que sigue entre nosotros ha sido pasearse por las calles de Bahrein ataviado con un vestido muy familiar para las mujeres de aquella zona, llamado abaya. Para redondear la cosa, se fue a un centro comercial de esa guisa, muy folklórico, demostrando que sabe adaptarse a las costumbres de la que es su nueva residencia, desde que los estadounidenses le dieran ese tibio tironcito de orejas por hacer lo que hacía. Porque hace un tiempo que se traslado a Dubai, país reconocido precisamente por ser la cuna de los que quieren pasar desapercibidos. Quieres una vida donde se mantenga tu privacidad y te vas a Dubai, archiconocido por la discreción y su campaña en contra de todo tipo de opulencias. Como el que sale de la cárcel y se va de vacaciones para disfrutar de su libertad a Guantánamo, vamos. Y claro : se pone la abaya, se tapa con velo y guantes negros y sale con esa facha de un cochazo de lujo con gorilas adosados de serie y se planta en una tienda de ésas del todo a cien con sus hijos muy caucasianos – casi tanto como él – y espera que nadie haga preguntas. La gente se da cuenta de que algo raro hay en los actos de esa supuesta mujer y todo dios lo reconoce. Y se arma. Porque lo de ponerle velos a los niños occidentales por Bahrein no debe de ser lo mas habitual.

Y de todo esto lo mas significativo es que el que una vez fuera rey del pop, Michael Jackson, ése que quiso ser actor y eterno (y que siempre ha tenido más posibilidades de conseguir lo segundo que lo primero), y que nada quiere de sus seguidores si lo acosan, aunque luego saque a su bebé por la ventana como si fuera una muela que se le ha caído porque sus fans así se lo piden, ahora va paseándose de negro hasta las pestañas, después de volverse más blanco que la cal con algo de angustia. Qué quieren que diga, si ya lo dice todo él solito con sus mamarrachadas. Vale que puedo llegar a entender que un afroamericano quiera ser caucasiano (aunque no tenga problemas por estar forrado). Pero que siendo caucasiano quieras ir de afroamericano… ¡¡¡En USA!!! Eso sí que no hay por dónde cogerlo, oiga. No lo digo yo, que lo dice la historia.

Por ahí las malas lenguas cuentan que todo viene porque su padre era un poco Herodes y se le iba la mano día sí y día también con el alcohol y los hijos. ¿Herodes? Un profeta fue, pues ya iba adivinando lo que se le venía encima con esas tres perlas que le cayeron en gracia. Qué familia. Por quien más lo siento es por Walt Disney, el día que se descriogenice y no tenga otro remedio que echarse unas damas con él.

 

 

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