RUA DOS ANJOS PRETOS |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.
Recientemente he descubierto, e investigo en ello, una lista de las quinientas mejores canciones de la historia, según la prestigiosa revista (al menos, para muchos crédulos y aduladores del pop-rock) Rolling Stone. Por lo visto, dicho rol o canon (como se prefiera) es algo vieja, de 2004 creo. Yo había conocido la de los quinientos mejores discos, que siempre hay que tener en cuenta para echarse unas sonrisas o para vislumbrar alguna novedad (en tu discoteca) de la que te habían hablado y nunca te habías decidido a escuchar. Lo asombroso de todo esto, lo que me ha dejado perplejo y boquiabierto es que, por más que la repases, no encontrarás ninguna canción de Leonard Cohen. Este hombre, para los de la Rolling Stone, o no canta o ha hecho una putada al jefe de grosor inclasificable. Con datos así, cualquier lista, por bien hecha que esté o por mucho que intenten camelarme colocando a mi admirado Bob Dylan como cabeza de lista, no tendrá crédito alguno en esta Rua. Y para los que crean que es el momento de saber quién es el viejo judío ése del que todo el mundo copia (covers, se les llama ahora), éstas son las doce canciones que la Rolling Stone, de la que hablábamos ayer, han incluido entre sus quinientas canciones. El solito tiene las mismas que juntando a QUEEN – Bohemian Rapsody (163) y We Will Rock You (330), REM – Losing my Religion (169) y Radio Free Europe (379) -, THE POLICE - Every breath you take (84) y Roxanne (388) -, MICKAEL JACKSON – Billy Jean (58) y Beat it (337) – y THE CLASH – London Calling (15), Should I Stay or Should I Go (228), Complete Control (361), y White Man in Hammersmith Palais (430). LA LISTA (TODO UN BEST OF) Visions of Johanna (404) Highway 61 Revisited (364) Subterranean Homesick Blues (332) Just Like a Woman (230) Positively 4th Street (203) Knocking on Heaven’s Door (190) Desolation Row (185) Mr. Tambourine Man (106) Tangled Up in Blue (68) The Times They Are A-Changin’ (59) Blowin’ in the Wind (14) Si hay algo que nos debería haber quedado nítido desde que David Lynch firmara una de las obras maestras de los ochenta (El Hombre Elefante) es que los humanos tendemos a cebarnos con el monstruo, una vez que éste es descubierto y puesto en los escaparates. Los informativos actuales, vinculados de una manera mordaz y blasfema con el sensacionalismo (la audiencia, esa mala puta, que dicta muchas tendencias y convierte al mundo en un teatro para memos) han lanzado sus redes contra el denominado Monstruo de Amstetten como si fueran los regidores de un anfiteatro y de su dedo dependiera el futuro de su vilipendio social. Con la misma hambre que hace un año fueron a Praia da Luz a buscar a una pequeña. Con la misma saña que utilizaron para los padres de aquélla. Con el mismo desprecio que para con el presunto asesino confeso de la niña de Huelva. Josef Fritzl, queda demostrado con sólo leer la noticia por la que salió del más sórdidos de los anonimatos, es un monstruo. Lo que ha hecho (y tenía intención de seguir haciendo) no tiene nada que ver con la razón, aunque, desgraciadamente, si con su condición de ser humano. Y creo que somos lo suficientemente capaces de entenderlo sin que vengan cada diez minutos a darnos ciertos detalles macabros (que se iba, despreocupado, de vacaciones; que pegaba a las prostitutas y demás apariciones estelares que se le endosarán con el paso del tiempo; tiempo que se puede estirar una noticia de este calibre antes de que caiga en el olvido y la gente siga protagonizando en un anonimato sucio palizas recogidas en móviles o en cámaras de seguridad de metros de distintos lugares) que poco van a servir para que aprendamos a domesticar al monstruo que cada uno de nosotros llevamos dentro. Quizás sea una catarsis para decirnos aliviados que nunca llegaremos a esas cotas y visualizar nuestras propias miserias con una perspectiva más amable. Esto es como el guión de una película de ésas de Hollywood. Con contenido moral y todo. Resulta que se dan cuenta de que el calentamiento global va en serio y de que no hacen falta meteoritos a todo lo que da con ganas de impactarnos en la tierra y hacernos un agujerito de diámetro 1500. Que no está Bruce Willis para salvar el mundo ni Clint Eastwood para atravesar, caracterizado como Harry El Sucio, con certero disparo de su descomunal arma. Les da el acojone y se le sube la sangre a la cabeza y hay reuniones de doctos y sabios de todos lares, en nómina de los que en verdad mueven el cotarro. Pero qué cojones. Después de todo, recapaciten, vamos a dejar esto como un solar y puesto que quedan cuatro días mal contados para que esto sea un Apocalipsis donde Ceséis de todos los confines de la Tierra no van a dar abasto por qué no hacerlo, si todo son ventajas. Ah, bueno, a ver empezado por ahí. Pues si no hay otra, vamos a forrarnos en vida y que mañana Dios dirá. Y se ponen de acuerdo, hablan de no sé qué fluctuaciones en el precio del barril de petróleo y montan su agosto subiendo un 200% el precio de los alimentos más básicos. Usted dirá, sabiamente desde su sofá, que no es para tanto, que se nota la subida en el Carrefour, que ya no compra determinadas marcas para ir tirando. Pero tal y como se presenta, no hará falta mucho para que se hable de GENOCIDIO por las grandes empresas, que, involuntariamente (según su criterio business y visa gold), maten de hambre a tantos y tan variados pobres del mundo. Y no me digan por qué, pero me viene a la memoria siempre en estos casos el puentecito de Augusto Monterroso con la literatura universal que se llama Mr. Taylor y que dice tanto de la situación que se nos avecina, tanto tiempo después. Y mientras que millares y centenas de millares sufran y luchen hasta el infarto y la metástasis por un kilo de arroz, nosotros maldeciremos que no nos dé el banco un crédito para el nuevo A6 o que suba de nuevo el diesel. A nuestra manera, aplaudiremos ese genocidio, y para borrarlo de nuestras conciencias, cambiaremos para ver, una vez más, los entresijos de la Esteban. Mi vida se resume en unos cuantos cuadernos. Siempre me ha encantado escribir en ellos y debe de notárseme lo suficiente, pues alguno de ellos ha llegado a mis manos a través de manos amigas o amadas. Los tengo de diferentes lugares y en ellos pueblan desde poemas a frases inconexas; desde rotas de trabajo hasta recetas de cocina; desde números de teléfonos de gente que hoy he olvidado hasta ideas para próximos coloquios. Se mezclan y permanecen en una memoria que ya no es la mía cosas como Maquillarme como para un ritual, Fúnebre o de cortejo. Con cosas como ésta: FUNDACIÓN MAX AUB Apdo. de Correos 111 12400 Segorbe (Castellón) Se recuerdan apuntes que una vez sirvieron de tranvía a otros lugares de la memoria o el recuerdo y que hoy se quedan en vaguedades: Por fin, los milenios son un decimal, Una cifra de tiempos sin más. Que comparten página con detalles como 07820 Regional 8.55 – 15.53 Son parte de mí. Cuando los veo arrinconados por mis diferentes casas, me devuelven siempre a la persona que me los regaló, la echo de menos si está lejos, como es el caso de Susanne (su delicioso cuaderno de Gaudí), o Anabel (uno de los más bellos cuadernos que yo haya tenido, con las escaleras de Montmartre sobre un fondo negro) o le mando un beso silencioso, si tengo la suerte de tenerla cerca. Se podría decir que son mis más bellos tesoros y doy las gracias públicamente a todos aquéllos que los han hecho posibles. Como soy un jodidovoyeur, al igual que todo aquél que disfruta de las virtudes de Internet, después de colgar el último post, me he ido a las estadísticas, que siempre es curioso curiosear sobre lo que los curiosos curiosean de esta rua. No me extraña que la gente se decante por las tetas, es internacional y me aprovecho de ello cuando puedo, como todo hijo de buen cristiano. Esta frase no ha de extrañar a nadie, si nos vamos a lo que es la Vía Láctea y todo lo que ha venido de por ahí. Es eso de que todos los humanos somos mamíferos. Algunos humanos son cristianos. Por lo que todos los cristianos son mamíferos. El caso es que he podido comprobar que alguien ha accedido a esta Rua insertando en un buscador lo siguiente: VER GRATIS CUADROS DE RAFAEL ALVERTI Afortunadamente, aún hay esperanzas y no está perdida la lucha: aunque el buscador en cuestión no rectifica la sandez de quien indagó, google sí. Quizás sea por eso tan universal, porque enseña a leer y a escribir a más de uno. p.d. La foto, de la agencia Efe, sacada de aquí. Directamente ha subido al número 2 de mi ranking particular de las peores películas que he visto pagando en un cine la última de Indiana Jones. Se les ha ido la mano demasiado. Se han pasado tres pueblos con la idea de un Jones espía combatiendo en la Guerra Fría contra los rusos y salvándose de una prueba nuclear metiéndose en un frigorífico. DE-MA-SIA-DO. Pero aún, melancólico, romántico de mí, me resigno a que desbanquen POSTALES DESDE EL FILO, un pastiche de los de padre-y-muy-señor-mío. Pero claro, que hay que ver la rachita que lleva Spielberg: Excluidas I.A. y Munich (que no las he visto), ¿cuál se salvaría? Es que da verdadero miedo que alguien así haya firmado El Color Púrpura o La Lista de Schindler. Por favor, que venga el doctor HOUSE a corroborarnos que este pobre hombre es BIPOLAR. |