RUA DOS ANJOS PRETOS |
![]() |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.
“Todo o ser humano tem direito à liberdade de opinão e de expressão, o que implica o directo de não ser inquietado pelas suas opinões e de as poder divulgar e manifestar livremente.” P.d. Encontrado en una cafetería de la Rua Nova de S. Mamonide de Lisboa, lo que siempre es una buena manera de comenzar el día, renovando la fe en la esperanza del ser humano. En concreto, en la fe de que algunos hombres (buenos) aún recuerdan estas palabras y las escriben en azucarillos como hermoso canto de libertad y de buenos días a un futuro interlocutor. Que uno de ellos haya tenido que ser un servidor me parece hermoso. Y me los metí en el bolsillo, porque siempre es más efectivo llevar un cachito de fe en los bolsillos que en el alma. Está más a mano en el caso de que quieras poner un poco de fe en tu mirada y ver a los demás algo menos desgastados. Más hermosos, también, si se me permite decirlo. El esfuerzo por hacer de Badajoz una ciudad atractiva para el turista lo pagan sus habitantes (no todos, es obvio) no sólo con continuas y bochornosas faltas de urbanismo, también con muestras de tolerancia y respeto como ésta. Es lo hermoso de todo esto: que siempre tiene que aparecer un puñetero que te recuerda que tú también puedes ser así, pero prefieres que no. Poco cine últimamente, como puede apreciarse. Para los que gusten del buen humor, una brutal frase que sentencia todo el sentido de Little Miss Sunshine y que no voy a desentrañar aquí, por si algún indeciso se atreve. En la cosa de los libros, mucha fotografía, a ver si se me pega algo para el museo. Brutales, quién lo va a descubrir a estas alturas, Hierro y Muñoz. Y para los que quieran saber por dónde irá la narrativa dentro de unos años, Nocilla Dream. Un agradable descubrimiento de un mago de las finanzas lingüísticas. Cine: REBECA LITTLE MISS SUNSHINE LA DALIA NEGRA Revisiones: LA JEUNE FILLE DE LA PERLE SOSTIENE PEREIRA Literatura : Querido Silencio, LUIS MUÑOZ Robert Doisneau, JEAN LOUIS GAUTRIAND Paris, mon amour, JEAN LOUIS GAUTRIAND Agenda, JOSÉ HIERRO La Honte, ANNIE HERNAUX Ángeles Caídos, TONI GARCÍA ARIAS Michel-Ange, ANGELO TARTUFERI Limpiar Pescado, LUIS MUÑOZ Willy Ronis, JEAN LOUIS GAUTRIAND Nocilla Dream, AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO - Buenas. Mi señora se ha empeñado en que os traigamos bombones para tu esposa. Porque estáis esperando un niño, ¿verdad? Primerizos, si no me equivoco. - Me dejáis sin habla (mi vecino responde atónito). ¿Cómo lo habéis sabido? No se lo habíamos dicho a nadie. No queríamos precipitarnos. - Ya. Es que hemos visto que habéis cambiado en la plaza del garaje el coche de toda la vida por un monovolumen. - Es cierto. Pensamos que con el niño el Passat (!!!) se nos quedaría pequeño. - Claro. Es lo que pasa. Hace poco unos amigos no terminaban de decidirse a tener niños. Pero apareció el nuevo Citröen Picasso y al día siguiente ya estaban en el concesionario comentándole al vendedor que ya iba siendo el momento de concebir y que no querían estar desprevenidos. - A nosotros nos pasó algo parecido. Fue mucha la presión de mi suegro… - Ya… Pues que disfruten de los bombones. Y enhorabuena. - Pues gracias. Y a ver si os animáis vosotros también - Es que no nos da para el monovolumen. ESCENA ÚNICA: CHICA CON UNIFORME (Como resumiendo lo dicho con anterioridad): Te digo que son gays. CHICA HEAVIE (Autoritaria): ¡Son maricones! CHICA CON UNIFORME: Gays… CHICA HEAVIE: ¡Maricones! CHICA CON UNIFORME: Gays… CHICA HEAVIE: ¡Maricones! CHICA CON UNIFORME (Intentando que la otra entre en razón): Son gays… CHICA HEAVIE: ¡Que te he dicho que son maricones! CHICA CON UNIFORME: Gays… CHICA HEAVIE: ¡Maricones! CHICA CON UNIFORME: Gays… CHICA HEAVIE: ¡Maricones! ¡Por mucho que me comas la bola para mí serán siempre "maricones"! (Se pierden por la izquierda. Pero sus voces se seguirán escuchando, hasta que el ruido del tráfico las apague lentamente) (CHICA CON UNIFORME: Gays… CHICA HEAVIE: ¡Maricones!) (Cae el telón) Ole porque todo depende Ole, ¿por qué? Porque depende Porque depende del olé la flaca responde Ole porque en el ying yang todo es más Ole porque en mi vida he visto yo mujer igual Ole porque el cuento está acabao Ole porque tiempo es una palabra Ole porque corazón corazón Corazón que bombea Ole ole ole Ole porque depende de cómo el corazón Bombee todo será bonito Y bonito será todo si con tres acordes Yo me basto y me sobro Y ole porque con dos compases me pronuncio Ole porque con cuatro notas cinco discos Bonitos o flacos De según como se mire todo depende Cosas que necesitas: Una cámara de fotos digital. Postales de temáticas variadas. Un programa de retoques digitales, tipo Adobe Photoshop o ACD SEE (se prefiere, porque no hay que aprender chino para manejarlo, ni hacer cursos). 1. En primer lugar, compraremos unas cuantas postales del sitio que hayamos visitado. Este proceso es importante. Una buena elección en este momento llevará a garantizarnos un futuro exitazo. Pero no merece la pena que pagues más de un euro por cada una de ellas, a no ser que te encapriches mucho. Lo que has de deducir de las caras es que serán de un fotógrafo consagrado, lo que te restará puntos. 2. Después colocaremos la postal en una pared. Se puede fijar en ella de mil maneras. Elige la tuya. (No hace falta tampoco recurrir a lo del personaje de Happiness, de Todd Solondz). 3. Si tus nervios te traicionan, con la ayuda de un trípode, harás una foto a la postal. No importa que salga un trocito de pared. Lo que has de cuidar es que salga centrada. 4. Ahora encenderemos el ordenador y pasaremos la foto a su memoria. 5. Activando el programa retocaremos la foto a nuestro gusto. Es preferible dejarla en blanco y negro, que le da un toque más si cabe de profesionalidad. La recortaremos según nuestras preferencias y mucho has de cagarla para no tener una foto que encandilará a vuestros amigos. 6. Como muestra, os dejo la foto que encabeza este artículo, de Lisboa. p.d. no vale escanear, eso es de piratas. Esto es la metafotografía, tan útil para forrarse como la metaliteratura o tantas otras meta- que han ayudado a muchos a ser un poco más felices a costa de la ingenuidad de unos cuantos. a) 3400 soldados norteamericanos muertos en Irak. b) 650000 civiles muertos en Irak (datos de octubre de 2006). c) 439000 millones de dólares más en Defensa Nacional (sin contar el presupuesto destinado a Irak y Afganistán). d) 420000 millones de dólares más de Déficit Público. e) Más de 500 presos en Guantánamo. f) 345000 millones para que desde la NASA se explore Marte. g) 60 millones de dólares para investigar los cambios medioambientales en los polos. Programa: “Himno a la miseria humana”, de C. Rice KRIPTONITA Bodegones costumbristas. Si te fijas P.d. La razón, aquí . O aquí . Y para que no se molesten los demás, otro día iré poniendo los otros. Si adivinan qué es esto y desde dónde está hecha la foto, tendrán la solución para encontrar los mejores pasteles de todo Portugal. Muchos matarían por tener la auténtica receta que, según se dice, viene directamente de las cocinas del célebre y hermoso monasterio de los Jerónimos . Esta receta es de ésas que te harán conquistar a más de una. Ideal para compartir texturas y algo más. Para ello, sólo has de precisar de algo de paciencia, que a ella le guste el pescado y de: INGREDIENTES: 2 filetes de trucha una cebolla aceite de oliva Lo primero que haremos será dorar un poco el ajo, previamente laminado, y cuando comience a tomar un colorcito dorado, pocharemos la cebolla, añadiéndole sal y albahaca (no una cantidad excesiva, deberás servirte de los dedos). Si la albahaca es fresca, tanto mejor. Pero recuerda siempre que en cualquier supermercado la puedes encontrar donde los tarros de las especias. Cuando la cebolla esté ya transparente, la retiraremos. Ahora es un buen momento para precalentar el horno a unos 200 grados, ya que el resto del proceso es relativamente sencillo, siempre y cuando tengas los ingredientes a mano. En una fuente de cristal para horno, pondremos una capa de la cebolla y encima los filetes. Posteriormente, verteremos con la cebolla restante la trucha. Es el momento de añadir el vino. Pon un dedito en un vaso y rocía lentamente sobre la trucha y la fuente. El vino de Pitarra tiene un sabor muy característico, muy extremeño. Hemos elegido un tinto porque marida muy bien con el pescado de río (aunque mucho me temo que, si acudes a un supermercado a por la trucha, ésta sea de piscifactoría). Incorpora la mantequilla (a tu gusto, pero teniendo siempre presente que no ha de neutralizar los demás sabores). Añade una pizquita más de sal y los piñones. Con éstos has de llevar cuidado. Recuerda como será tu invitada. Que no sea una apasionada de las dietas es lo apropiado, aunque el pescado es sanísimo y tiene las justitas siempre. Si nos ha salido algo pija, entre las espinas y los supercalóricos piñones, no te comerás nada después. Ojo a este detalle. Subiremos el horno hasta los 240 grados y lo mantendremos al fuego todo alrededor de quince o veinte minutos. Más o menos hasta que veamos que el Pitarra ha reducido lo suficiente como para ponerte la fuente pringada. Es conveniente a la hora de extraer la fuente tomar ciertas medidas, si no queremos pasar un mal rato. Hay momentos en la vida más intensos aún que los cantaba Vallejo con maestría inigualable, momentos en los que la dicha de ser no es nada comparable a la dicha de estar. Uno se reconoce en ellos y se dice que sólo por ello ya ha merecido la pena recorrer ochocientos kilómetros. El momento de ayer fue en La Tapa, mítico lugar de aperitivos en mi ciudad. Fue el tiempo de lo que dura una caña, breve, si se compara con el resto de un día, o el resto de una vida. Saber que la circunstancia de encontrarnos los que allí estábamos era hermosa por circunstancial fue lo que me llenó de gozo. Las risas que nos invadieron eran idénticas a las que desde hace meses invaden mi memoria y creía perdidas. Pero no. Revivieron. Y no sólo lo hicieron en mi recuerdo, no sólo crepitaron en mi corazón. Eran reales, emocionantes. Eran ciertas. Aunque no las hubiéramos plasmado en fotografías, eran ciertas. Y mi alma no podía dejar de aplaudir por ello. Y exigir más cervezas y más risas. |