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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.
Resumen
Dentro de poco, viendo el giro que están tomando las cosas, el que tenga un pequeño Bart Simpson en casa podrá darse con un canto en los dientes y sentirse el padre más afortunado del mundo. Es un amor, dirán los padres, me llama por mi nombre y sólo se dirige a mí para sacarme pasta. La ilusión de mi vida, sentenciarán. En un tonto programa de estos que suelen invadirte cuando desayunamos los que, por razones de trabajo, trasnochamos, he estado comprobando cómo el despropósito y la humillación generalizada se está adueñando de nuestras vidas poco a poco. Se supone que la matrona del programa le hacía una entrevista seria a un hombre vulgar que tuvo la mala elección en los noventa de la indigna profesión de la educación. No sé si él se dedicaba a adoctrinar a los mocosos integrantes de la ESO – una de las peores lacras sociales de los ultimos cuarenta años. Por lo que decía imagino que sí. Ahí he descubierto todo un catálogo de ignominias que un menor puede hacer sin que sea castigado por ello. Se escudan en que, judicialmente, no se puede hacer nada. Judicialmente. Estamos alcanzando ya la recta final del acabóse. Por lo visto, ahora los niños tienen el beneplácito de la justicia a la hora de hacer polladas y salvajadas, propias de una mente del Tercer Reich, no sabemos por qué. En una parte descaradamente desproporcionada de esto que llamamos paraíso terrenal, los niños sufren vejaciones continuadas y prolongadas que nos harían llorar de vergüenza a cada momento si no fuera por ese bendito invento que es el mando a distancia. ¿Quién dice que en esos lugares hay un juez para cada niño supervisando su bienestar ? ¿Dónde están los pedagogos entonces, adoctrinando a los padres para que no vendan a sus hijos, para que no los exploten en trabajos de una catadura moral reprochable ? Sin embargo, por aquí, por este privilegio vital al que llamamos Occidente, en cualquier programa los encauzamos para poder crear monstruos. Dinamitamos su voluntad y su razón para que en vez de que vivan una infancia normal puedan convertirse en armas andantes, provocadoras de pánico entre los suyos. Les enseñamos lo divertido que es filmar las novatadas en el móvil de ultima generación que les compramos; lo útil que es el chat para que hablen con morbosos a cambio de una futil promesa de unos pocos euros para recargar su móvil ; que la vida cada día se parece más al campo de batalla de sus mejores videojuegos. Y les damos el poder y les mostramos que no tienen de qué preocuparse, porque son niños, menores ante la ley y que son invulnerables, poderosos, que, como a la mafia, ningún juez podrá amonestarles y que muy grande debe de ser la travesura para que con la llegada de la mayoría de edad no llegue también la libertad. Y luego nos echamos las manos a la cabeza, sacamos a un pobre desgraciado profesor con el brazo en cabestrillo y le obligamos a asegurar que no se puede hacer nada, que hay que quedarse con las brazos curzados porque eso de amonestar, no digamos ya pegar un cachete, a un niño es pecado mortal y se paga con algo más que un par de avemarías. La finalidad de toda esta demencia social, realmente la desconozco, y me sobrepasa. Si eso que llamamos derechos del niño se convierte en darles carta abierta para que manipulen a su antojo con la crueldad exagerada propia de su edad, creo que es hora de reconocer que el ser humano ha fracasado socialmente. Al menos, creo que es el tiempo de quemar la vergonzosa bandera llamada ESO (o cualquier otro palabro del sistema educacional) que muchos ondean. ¿Por qué Atila, Hitler o Stalin merecen nuestra repulsa y, en cambio, César, Alejandro Magno o Napoleón han ingresado en la Historia como grandes hombres ? He ahí un enigma cuya resolución no he hallado en ningún tratado. Manuel Moyano, Memoria de la especie (2005) Mientras no paramos de quejarnos porque en Enero nieve y televisión española, es decir, la nuestra, la pública, se esfuerza hasta límites insospechados por tener al pié del cañón a un enviado especial en Houston para conocer al detalle la última hora en las evoluciones de la gravísima enfermedad de Rocío Jurado, persona que ha dado al siglo XX español tantas satisfacciones como Severo Ochoa u Ortega y Gasset, Kenia se muere de hambre y pide a gritos que se radique la pertinaz sequía y la hambruna pantagruélica que asola el país. 220 millones de dólares tienen la culpa de que en un esfuerzo conjunto de los países desarrollados, de la bondad de empresas como tabacalera o endesa se logre paliar algo tan bochornoso como el hecho de dejar que un país se muera de hambre. Ese dinero, que Bush podría conseguir prácticamente con los intereses de un año en el banco de los beneficios que está obteniendo por la guerra de Irak (sin tener que tocar ni un céntimo de los que habrá de repotarse con el inminente conflicto armado en Iran), es una nimiedad para todos. Se están estudiando las fórmulas para que eso se haga realidad y que sea sencillo, que no perjudique en exceso los beneficios de las grandes empresas, pero de las grandes grandes, de ésas que ni siquiera sabemos que existen. Un ejemplo : proponen aplicar un gravamen a las empresas que viertan residuos nucleares por el hecho de tener licencia para excrementar en nuestros ríos toda su inmundicia. Parece fácil, pero estoy convencido, me juego una cena con el que se apunte, a que nadie dará su brazo a torcer, puesto que resulta más que evidente que a los que compulsiva, sitemática y enfermizamente destrozan este planeta les importa un huevo que millares de keniatas se mueran de hambre por una sequía. Para colmo de males, si sigue extendiéndose la gripe aviar por Africa, dentro de poco les prohibirán comer carne avícola, lo que sería una cruel paradoja que debería hacernos sangrar por los ojos a los que tenemos la suerte de tantas ventajas. Me da lo mismo como lo quieran hacer. Me da igual que todas las compañías del país tengan que subirnos aún más los precios (al menos, est avez sería por una causa noble y no por el cuento chino del precio del petroleo) para paliar esas muertes. Pero que lo hagan, por el amor de dios. Que se pongan por una vez a hacer algo más que endiosar sus cuentas de beneficios, a construirse un merecido aplauso de sus consumidores más inmediatos. Que, aunque sea a nuestra costa, porque siempre es a nuestra costa, resuelvan ese panorama desolador. Seguro que nosotros diremos que sí. No somos tan mezquinos como ellos. Para poner un epílogo a esta tragedia, en el telediario Botin afirma que el techo de los beneficios de su empresa es el cielo. Que feliz ha de ser contemplar desde tales alturas la muerte de inocentes que no pagan comisiones porque no tienen ingresos. Ni siquiera alimenticios.
¿Estarán presentes los del Libro Guiness para certificar que el futuro encuentro en Moscú entre Vladimir Putin y Hamas, esos dos adalides de las buenas obras y las mejores intenciones, con el propósito de revitalizar el proceso de paz en Oriente Medio va a ser la conversación oficial más corta de la Historia? Foto : Robert Doisneau, « El violenchelista » P.d. La foto del dia anterior era de Raymond Depardon. No se le conoce título, pero es de su época de Turín. Anda, mira tú. Parece que aún quedan por ahí ilusos papanatas y masturbadores de la palabra idealismo que piensan que eso de la libertad de expresión existe y que se reparte y se respeta a diestro y siniestro por su Occidente tan querido por evolucionado como por progresista. Es probable que estos propagandistas de lo inútil no se hayan enterado de la censura que vivió el mismísimo Javier Marías hace unos años, cuando el grupo Correo decidió prescindirse de sus servicios y de su firma por haber puesto a la Iglesia en su sitio. No digamos ya la fulminante desaparición de algunos programas de El gran Wyoming o del extinto Torrebruno. La cosa se pone grave cuando dejan que hable Kofi Annan para que no se confunda libre expresión con el respeto a las religiones. Esto quiere decir que un caricaturista danés, con eso de que es neutral, puede ofender a millones de musulmanes con sus dibujos y causa una polémica desproporcionada por un personaje de dudosa existencia, pero no pasa nada si se ríe o se caricaturiza a personas físicas, como Madonna o Brad Pitt, por poner ejemplos que también tienen millones de adeptos en el mundo y para muchos son dioses. Vale, vale. Ponemos también a Tom Cruise. Sin ir más lejos, para esa gurú de la cultura norteamericana que imagino yo que debe de ser la editora de la revista New Woman, que asegura que no sólo Brad Pitt es el hombre más sexy del mundo, sino que es dios, incluso ahora es más sexy que hace diez años. Y creo que a nadie le ofende hoy una caricatura sobre el dólar, y ése si que es el dios verdadero y principal de todo cristo. Y venga, vamos a manifestarnos, que dijeron los de Oriente. Que esta gente no tiene otra cosa mejor que hacer, por lo que se ve. Y se nota que algo en nuestra contra hay, porque a ver si no de qué van a salir en pleno invierno, con la que cae, a quemarse unas cuantas banderas. A lo mejor es para guarecerse, como son tan raritos. Algunos, por protestar, hablan a favor de la carrera armamentística de Iran, que tiene derecho a fabricar sus misiles, por qué no, si hoy en día, como se ha podido constatar en la feria-circo de ARCO, hasta Jesucristo porta misiles y los comparte con los nazis. Para relajar un poco el ambiente y los malos rollos, van en United Kingdom y sacan un video de Irak donde tropas británicas se desatan en golpes y atrocidades con unos manifestantes que tiraban piedras (ese arma de destrucción masiva que tanto atemoriza a Bush) contra el tejado de su guarida. Por muy malas que sean las imágenes, sólo por las vestimentas se ve quién tiene las de perder. El director de tal evento se jacta y hace un doblaje propio de peli porno, que si poco llega al orgasmo el mamón mientras filma con plano fijo las andanzas y desventuras de esos cuatro quijotes que fueron a derribar gigantes con piedras y salieron escaldados por el gusto sarnoso, ruin y poco consciente que tiene la raza humana por la violencia hacia el más debil. Pero bueno, hay que saber leer entre líneas. Este video podría zanjar la cuestión esa del respeto a las identidades religiosas y que sirva para dar a entender que no hay ningún daño intencionado en lo de la difusión de las viñetas y agresiones ni tonterias o martingalas religiosas de ningún tipo. Ni que nos sentimos identificados con unas deidades infinitamente superiores. Simplemente es que somos así de bestias, de ignorantes y de racistas y que, como bien corrobora la Historia, en su precisa trayectoria, eso de cruzar culturas siempre se nos ha dado como el culo. No querrán que aprendamos ahora, de la noche a la mañana, por unas simples quemas de banderas o embajadas. Eso sería pedirnos demasiado. Y ahora va y se pone a cantar. No tenía bastante el canalla con habernos arrebatado de cuajo las ganas de realizar ese acto tan satisfactorio e íntimo que es ponerse delante de la gran pantalla y disfrutar de la irrealidad. Se ve que no, que no era suficiente para él. Que sus logros pretendían ir más allá. Ahora anuncia en rueda de prensa que se va a poner delante de un micrófono para darnos la vara en plan armonioso, algo que sospechamos bastante sepa hacer. Como en su día lo perpetraron tantos de su generación, recuérdese a Bruce Willis o John McEnroe y sus mamarrachadas, que otros llamaron rock and roll. Le ha tocado el turno. ¿Qué será lo próximo ? ¿Política ?¿Se inscribirá en la corta pero enjundiosa nómina de actores metidos en politica ? No quiero imaginármelo. Ya lo veo mandando mensajes de paz en botellas de plástico reciclado - para no contaminar el planeta - a los presos condenados a muerte de Guantánamo, o enviándoles a los presos políticos antiguas leyendas del beisbol para que éstas les prodiguen sus bienaventuranzas hasta que el reo contrito llore al ver que su vida pudo haber sido mucho más provechosa en el terreno del juego que en el campo de batalla, o en ese sendero de tinieblas a donde las malas compañías lo habían arrojado. ¿Qué ha hecho el mundo para merecer a Kevin Costner ?, me pregunto a menudo. ¿A qué tenemos que renunciar para que nos deje vivir en paz de una vez por todas ? ¿Se sabe de alguna oración o rogatoria que sirva para que, de paso, desaparezca – esta vez sí – Travolta ? Y lo que es más lóbrego y sospechoso : ¿Quién se cree el argumento de la pantomima de El Guardaespaldas? Harto de buscar posibles respuestas estratosféricas y extravagantes, ahora leo por ahí que va a cantar y veo cómo se me ponen las rodillas a temblar del vértigo que me da. Los gobiernos debieran aplacar tajantemente el cada vez más abonado campo del intrusismo. Qué manía tiene la gente por salir en la tele demostrando memeces y buscándose unas hipotéticas metas que nadie le ha pedido. ¿Acaso a Eiffel se le exigió que construyera algo más majestuoso después de plantar su parisina torre ? ¿Se sabe de alguien que le haya pedido a James Cameron una segunda parte de Titanic ? Pues, entonces, ¿por qué Kevin Costner saca a la luz su talento y lo pone al servicio de las ondas hertzianas ? El intrusismo. La Iglesia, si realmente quisiera modernizarse y ponerse en consonancia con su siglo, - el verdadero, no en el que viven ellos - debería incluirlo en la lista de los pecados capitales. Más terrible que la gula y más pernicioso que la lujuria. Padre adoptivo de la envidia y provocador de toda mi ira. Imagino como pasó todo. Costner habrá visto la película que protagonizara Britney Spears (la de Carey no, porque con los escotes que se gasta será pecado mortal para Kevin) y lo habrá flipado. Cariño, se dice mirándose al espejo, si ella puede actuar (y no lo hace mal, se le nota mi influencia), ¿por qué no voy yo a cantar ? Ya veremos lo que pasa. Será el acontecimiento en abril. Hasta ese día, aún podemos rogarle a la Virgen de los Siete Puñales que la Nasa encuentre alguna forma de vida en Júpiter. Será en un acto benéfico de Golf, cómo no. Pero, desde luego, auguro un incremento por parte de los atentados en nombre del buen gusto y una subida radical del precio de la aspirina. De lo que podemos estar seguros es de que se erradicará por completo la gripe aviaria. Hasta las gallinas se suicidarán. Nunca el cisne habrá interpretado mejor su famosa muerte. Y no volverán las oscuras golondrinas. Y de los pobres patitos, ¿qué me dices? Pues que los prefiero con salsa de cerezas, claro está. P.d. Desconozco la autoria de la foto de hoy. Ha sido recogida desde www.apoloybaco.com/ santiagoauseronbiografia.htm Yo tenía 8 recién cumplidos como el que dice. El 23 de Febrero de 1981 fue un día completamente surrealista en mi casa, que no era nuestra, sino de alquiler. Y fue por mi culpa. Residíamos en La Roda de Albacete y todo seguía su curso lógico hasta que salimos del colegio. Como era lo habitual (porque por entonces era normal que los niños salieran a jugar a la calle, donde nos daba por deconstruir los juegos de siempre y hacer nuestras variaciones, una suerte de nouvelle cuisine de los juegos de siempre), fuimos a jugar con la pelota en el gran paseo que hay (todavía está, hay muy pocas cosas que hayan cambiado significativamente) y que llevaba al parque. Allí, con esa izquierda que dios me ha dado, la pelota se fue a la calle y fui atropellado por una bicicleta, que no vi, porque no miré, la verdad. No hubiera pasado nada si su pedal no hubiera impactado en mi tibia, fracturándola. Siempre recordaré a mi madre medio despeinada, asustada, y con aquella bata en medio del parque preguntándome como estaba, quién habia sido. Las siguientes horas fueron un ir y venir de médicos y luego me entablillaron hasta la ingle y me dejaron paralizado. Y al llegar a casa, nos encontramos todo el pastel. Qué panorama. Mi padre, trabajando a unas decenas de kilómetros, en una estación que estaba apartada de toda civilización. Mi madre, sola con dos niños, el mayor con la pierna escayolada. Y en la televisión, los tanques familiarizandose con las calles, pues, por lo visto, iban a quedarse durante un tiempo. Fue un día duro. Mi madre guardó las apariencias y los nervios en todo momento, como siempre suele reaccionar ella en las situaciones difíciles. Era su cumpleaños, además. Pero no hubo celebraciones. Al menos, no las recuerdo. Cuando llego mi hora de ir a acostarme, fue un desastre. Mis primeras horas escayolado. Lloraba por las incomodidades y no conciliaba el sueño, daba vueltas y vueltas buscando la postura menos incómoda. Así que mi madre optó por devolverme al sofa, con la pierna apoyada en el viejo puf, donde ella guardaba sus enseres de costura. Y también las piezas que se iba encontrando por debajo de los sillones del tente, y que nosotros ignorábamos que siguieran vivas. Pude ver en directo los momentos más tensos por los que los españoles pasaron aquel día. La desinformación apagada con películas estúpidas. Yo me lo pasé en grande, porque recuerdo con cariño una de Bob Hope, donde él se embarcaba con los piratas más perversos del océano y me reía mucho, lo que mitigaba el dolor de mi pierna y, quiza también, la incertidumbre de mi madre. Por fin, salió Don Juan Carlos ataviado con su uniforme de militar. Hablaba como Capitan General de las Fuerzas Armadas y no como monarca. Creo que ese uniforme era toda una declaración de intenciones, un símbolo. Después del discurso, vino la mítica frase de mi madre, que tantas veces he utilizado : Ya podemos acostarnos. Era excesivamente tarde. El peligro había pasado. Quedó tan claro que hasta una ama de casa, con estudios básicos como ella, supo comprenderlo. Y eso hicimos, acostarnos. Hoy se cumplen las bodas de plata de aquel esperpento. Creo que ese día, aunque se niegue, más de uno perdió los nervios y se lo hizo encima. Imagino que se quemarían infinidad de documentos y muchas cosas, que una sombra negra nos empantanó los corazones y los recuerdos. Era además el cumpleaños de mi madre, una curiosa forma de recordarlo. Esto que escribo hoy no sólo es un homenaje para ella, mi maravillosa madre, una forma curiosa de felicitarle el cumpleaños, de decirle lo que nunca me atrevo a decirle en directo : el amor que siento por ella, casi infinito. Que sirva también de homenaje para todas las madres españolas que tuvieron que pasar solas ese día, sin saber nada de sus maridos, guardando la compostura, la sonrisa y el cariño delante de sus hijos. Mucho mejor que lo hicieron nuestros representantes entonces en el congreso, cuando a casi todos se les vió el culo. Felicidades, mamá. ¿Por qué me siento a ver por las mañanas NOCHE HACHE ? El carnaval es esa fiesta que sirve de excusa para aprovechar un poco más lo agradable de la vida. Está tan caducado como cualquier acto que se hace a la sombra de la Iglesia católica. Es curioso que en este sábado de carnaval las víctimas del terrorismo hayan querido lanzarse a la calle a realizar esa mastodóntica manifestación en contra de un tipo de terrorismo muy exclusivo, que pervive y que hubo una época en que casi pasa a ser anecdótico, cuando el pueblo español se dio de bruces con otra realidad, la realidad del terrorismo kamikaze, del terrorismo internacional, que atenta en nombre de dioses y descarga las iras de sus representantes eclesiásticos en la tierra como mazazos, realmente estos sin pensar a quién le darán. No es un atentado selectivo de tiro en la nuca, es el puro artificio de los fuegos del terror, la caja de pandora de la desolación y el degollamiento de la cordura. No es otra cosa. No hay que equivocarse. No es que uno tengan más imaginación que otros. Son igual de salvajes. La causa por la que golpean será diferente, pero los métodos son igual de crueles. Hoy muchos han salido a la calle a pedirle a nuestro presidente que dimita por intentar solucionar una lacra a través del diálogo, que es como todo debiera de solucionarse en una democracia. Hoy muchos han salido, a pesar del mal tiempo reinante, para pedirnos que, como ellos, ni olvidemos ni perdonemos, para decirnos que algunos prefieren ver a su asesino pudriéndose en la cárcel antes que a su país libre por fin de una condena que desde hace mucho dura demasiado. Para que sepamos bien a qué atenernos han ido acompañados por el celebérrimo ex-presidente, el verdadero aún hoy para muchos, ésos que siguen pensando y manifestando que el buen samaritano perdió sus terceras elecciones por el uso político que el PSOE hizo de los funestos acontecimientos del 11M. Nadie habla ya de la sangre que poblará para siempre las tres estaciones, sino de aquellas manipulaciones propagandísticas. Y está claro que este hombre no se manifiesta bajo la lluvia por una causa justa, que su pensamiento no se halla al lado de las víctimas del terrorismo, no puedo creerme eso. No puedo creérmelo cuando hace casi nada lo vi haciendo oídos sordos a más de tres millones de personas que le pedían a voz en grito que no se metiera en una guerra que no nos concernía, en una contienda por el petróleo que no nos llevaba a ningún lado, pues en España el precio de la gasolina iba a seguir subiendo semana sí, semana también. Entonces, qué fragil es la memoria, también se gritaba NO EN MI NOMBRE. Pero no podíamos contemplar la sucia risa de Aznar en la portada de los periódicos. En fin, que mientras las murgas se pasan todo el día haciendo acto de presencia por la ciudad en la que actualmente resido, cantando a su manera los temas más espinosos de los ultimos meses, el presidente de la AVT nos recuerda que dicha asociación quiere la paz, pero no a cualquier precio. Y han dejado claro de qué parte están. De los que siempre salen en la foto. De los que, por salir en ella, sólo sus dioses saben de lo que son capaces. Disfrazarse de pacificadores, como hoy, si es el caso. Aunque llueva. A esos quieren para erradicar sus pesadillas. A los que nos llevaron a la guerra para acabar con el terrorismo internacional. A los nuevos apóstoles del ojo por ojo. Como si el hecho de que matáramos a todos los asesinos del mundo hiciera resurgir a sus víctimas. Y eso en qué nos convertiría a nosotros. Ojo por ojo. Como si la muerte devolviera la vida.
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