RUA DOS ANJOS PRETOS |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006.
Hace un calor que mata. Como el tabaco o la Coca-Cola, el sol agosteño comienza su infatigable singladura por el lado oscuro y se convierte en la verdadera Estrella de la Muerte de todos los veranos. Al menos, los diez últimos, que es cuando los telediarios, para aumentar la triste audiencia estival, han sabido comprobar a tiempo que muchas de las olas de calor coinciden con este mes. Los hay sabios. Para sufragarnos el calor, nos recomiendan mucho agua, pero consumida con moderación, porque estamos bajo mínimos. En mi comunidad no han debido de enterarse de eso de la sequía, pero eso es otra historia y, seguramente, acabe en otro pegado (otra entrada), otro día. Desde esta Rua, en la que estamos continuamente de celebraciones desde que se inauguró, quiero recomendarles que hagan como los pobres turistas y neoyorquinos en la Gran Manzana: vayan al Museo para mitigar su calor. Allí siempre se está fresco y el MOMA, por muy lerdo que seas, siempre te dará algún regalo ocular. Por nuestra parte, ya que no tenemos las suficientes fuentes para todos, hemos inaugurado EL MUSEO DOS ANJOS PRETOS. Un museo donde la palabra quedará relegada a lo estrictamente necesario. Imágenes, todas las que quieras. De mi cosecha, porque creo que a través de ellas también estoy aprendiendo a expresarme. A las imágenes le acompañarán algunas sorpresas. No sé muy bien ahora decir qué, pero algo hay en mente. Puede ser que me complazca con algo más de autobombo, pero les aseguro que las dosis irán muy bien administradas y serán las recomendadas por Allison Cameron, que me auspicia en estos consejos del corazón (como músculo, se entiende). La página, además de en la sección de enlaces, os la dejo por aquí (http://museodosanjospretos.blogspot.com), pues sé que los amigos de esta rua os atreveréis a comprar la entrada para entrar al museo. Aprovecho para agradecer vuestras visitas y comentarios, que casi nunca lo hago. Y eso está muy feo. p.d. la foto es del siempre genial Franco FONTANA (www.toparte.it/francofontana), al que descubrí en un Museo, casualmente. Ojala algún día cuente con él en El Museo dos Anjos Pretos. El Poyeya es un estado de ánimo, que para sí lo quisieran los que han llegado al Nirvana. Es el estado por antonomasia de este crudo verano y de estos días que nos atropellan y nos arrasan con su duro trasiego. Gracias a Soraya, supuesta cantante, lo hemos conocido algo mejor. Y hay que reconocerle a la extremeña que el palabro es pegadizo de cojones. Yo llevo un verano bastante poyeya. No doy un palo al agua ni aspiro a ello. Sólo rumio pensamientos incoherentes y asimilo imágenes desde la pantalla de la televisión. En el trabajo estamos bajo mínimos, y casi me pegan por no dormirme, básicamente. Estar poyeya es como estar sin ganas de vivir, pero debido a los acontecimientos (atmosféricos, principalmente). Es algo parecido al trauma post-vacacional, sólo que sin vacaciones, pues es científico que se arraiga mucho más en aquellos que no tenemos vacaciones en verano y tenemos que esperar a septiembre, por poner un mes. Fidel está bastante poyeya también. Y le falta el canto de duro para estar poyeya del todo. En Miami se lo pasan en grande con la espera, porque los pobreticos se ve que no se dan cuenta de que los USA van a meter baza hasta que se les salgan las cuencas de los ojos del gusto. Y aviso para caminantes al respecto de la sucesión cubana. Como dijo Cañizares en el tercer gol de la octava: Cuidado con Raúl. Pero no cabe duda de que en el ranking de gente que está poyeya del todo el número uno es para ese vecino de Salobreña, a quien el sonido de las olas y la cercanía del mar de poco le han servido. Su pensamiento, débil, endémico, le llevó a una fase Terminal extrema. Lo negro se impuso en él y lo que era un ritual del amor y la convivencia se convirtió en un odio exacerbado por exagerado. El matrimonio mata más que el calor. Hay quien afirma que es un cáncer. Definitivo y furioso. Y algo de eso debe de haber porque hay que estar muy poyeya para asestarle ciento setenta y cuatro puñaladas a tu mujer antes de suicidarte. Eso pasma, pone los pelos de punta. ¿Qué ha de hacer una infeliz para terminar así? ¿Cómo ha de minarse la vida del otro para merecer tamaño castigo? Como en toda teleserie que se precie, hay una vuelta de tuerca, que cada uno de nosotros ya se imagina una vez visto la cifra de cortes. Primero la degolló con un cuchillo jamonero. Luego, el resto. Algo más que silencio. El sonido de la sangre a borbotones. El del cuchillo abriéndose camino entre la carne recién muerta. García Márquez no lo tendrá más fácil para hacer otra crónica magistral de las suyas. La escena final. Al parecer, imagino que exhausto por el esfuerzo del arrepentimiento y una última ráfaga de lucidez (la lucidez, ay, el mayor enemigo de la vida en estado poyeya) se infligió casi noventa cortes por toda su piel, antes de suicidarse. Por si vale de algo, decir que los mejores remedios contra el estado poyeya son: mucho aire acondicionado, la filmografía completa de los hermanos Cohen o del manido Kubrick y dosis ingentes de granizado de limón con un chorrito de Cacique 500. Esto último no mata la poyeya, pero reduce la estulticia y relaja bastante. p.d. la foto es de la finlandesa ELINA BROTHERUS (1972) y su nombre "Estudio con Modelo núm. 12". La Rua se suma a las tendencias de los nuevos gurús del siglo XXI, que son los grandes gourmets y chefs de casi todo el mundo. La cocina fusión es un arte y nosotros apostamos por todo tipo de artes. Sabemos que nuestras recetas están indicadas para la vida del soltero que no tiene tiempo ni para el cibersexo, para que es más rápido entre fogones que en un encuentro virtual con la tristemente desaparecida Chloe Jones (la de la foto). Ahí estamos nosotros para echar una mano. La receta de hoy es para esos domingos de agosto en los que estás solo porque curras y la familia se ha ido a la playa y ha pasado de ti como el Phonak del pronto desaparecido Landis. Necesitaremos: 100 gramos de arroz basmati (puede ser de esos en bolsitas) 75 gramos de bacón (mejor en tiritas que en lonchas) 3 cucharadas soperas de salsa de soja 1 cucharada sopera de orégano 1 cucharada sopera de tomillo Pimienta (al gusto). Y todo es tan sencillo como: * Se cuece el arroz en agua hirviendo. Se reserva, quitándole el agua caliente y poniéndolo en agua fría (pero sin pasarse). * Al tiempo, se fríe el bacón sin nada de aceite y se reserva. * Donde hemos frito el bacón (o freído, si se prefiere), echamos el arroz y lo dejamos cuatro minutos con la salsa de soja, removiendo con una cuchara de madera de vez en cuando, para que la salsa se mixture bien. * A continuación, incluimos el orégano, el tomillo y la pimienta. * Salteamos dos o tres minutos más y servimos. Para regarlo, nada mejor que sake del tipo Daiginzyoo-syu (muy difícil de encontrar y a un precio que oscila por los más de 30 euros la botella) o un tinto DIVO, de Madrid y las Bodegas Ricardo Benito (si lo encuentran y lo pagan, porque está por encima de los 120 euros) o el Rubicon de la bodega que Francis Ford Coppola tiene en su finca Niebaum Coppola (y que anda por el mismo precio que el caldo madrileño). Con ese aditivo final, seguro que recordarán esta receta durante mucho tiempo. La otra noche, una de esas cadenas televisivas en las que repiten documentales a cada momento, y te convencen en cada corte publicitario de lo buenos que son y de lo mucho que cuesta hacer un documental, como si no lo supiéramos ya, se dedicó a contarnos cómo sería la vida militar de algunos emperadores romanos si dispusieran de la tecnología y los medios de muerte que hay en la actualidad. Como si los padres de todo este cotarro no fueran lo suficientemente ingeniosos. Como para darles más muestras de cariño por el desgarramiento y demás artes. Como si aquella tortura de vaciarle las tripas a una acémila y meter a alguien dentro para que agonizara lentamente no fuera ya un bello ejemplo de crueldad gratuita. De todas formas, aunque no escuché lo que decían, y tenía que repartirme entre mirar la pantalla gigante de cincuenta mil pulgadas o más y trabajar un rato, me pareció un alarde de poder documental banal y sin sentido. Está claro, nítido, que los estrategas romanos les daban cien patadas a los de hoy y veían el campo de batalla de otra manera. Por si no lo saben, ahora vale con estar a kilómetros y kilómetros para actuar y se pasan la vida emulando con la videoconsola. Lo de entrar a dejarse a unos cuantos estúpidos con la cosa del cuerpo a cuerpo es sólo para la galería y para que los ciudadanos vean que están cayendo los suyos y digan que sí al aumento del gasto armamentístico y no moten en cólera por la subida de los precios ni de los intereses de las hipotecas y todo lo demás. En verdad es justo y necesario, repetimos como borregos en misa. Ahora los emperadores romanos, los grandes estrategas de la Antigüedad no valdrían para estar en el poder. Al menos, en el que conocemos. Porque cualquier gili de medio pelo puede apretar un botón y devastar a tutiplé. Hasta Ramoncín podría ser un líder mundial, yo creo. Ellos se dedicarían a manejar la Bolsa. A destruir sueños y empresas. A desestabilizar la Economía Mundial con una sola llamada. Es lo más parecido a la Divinidad que hoy tenemos. p.d. la foto de hoy es de Agnieszka KUDAK. Ahora sé que esta Rua tendrá un final, algún día. Nunca esta bitácora se concibió sólo como almanaque, porque uno nunca el viaje acaba y, cuando lo hace, no somos conscientes de ello, excepto algunos privilegiados, que no saben qué decir. Yo pensaba que nunca acabaría esta trayectoria de la que tan satisfecho me siento, pero veo que sí. A no sé quién se le ha ocurrido que los medicamentos todo lo pueden y que las pastillas son el maná de este siglo que acaba de despertar a la nada. Y ahora han pretendido jugar a ser dioses y han ideado una pastilla contra la estupidez. Y como la Rua, por mal que les pese a muchos, bebe directamente para cultivar sus caldos mejores de la estupidez ingrata de muchos, pues pronto diremos adiós y echaremos el cierre a las maletas para buscarnos de nuevo y encontrarnos en la sonrisa de otros. Triste estaba yo y alicaído por esa causa que todo lo puede, con ese comercio de antibióticos contra la estulticia, tan magnánima ella, que haría de los Teatros y las Operas los nuevos templos donde orarle a Dios por habernos dado a Ricardo Reis y a otros tantos como él. Sin embargo, pronto me ha venido la siguiente reflexión: ¿Y quién es el guapo que se atreve a automedicarse en estos menesteres y se toma un pastillazo porque se reconoce gili del todo (más o menos como el corrector ortográfico de Windows)? ¿Y quién le dirá a Bush o a Mariñas tómese una de estas cada ocho horas? No, mejor cada seis. ¿Se te diagnosticarán por tragarte sin respirar los artículos en el abecé de Juan Manuel de Prada, a quién algún día estimé? ¿Qué médico se arriesgará a decirle a sus pacientes que se las tomen, sabiendo que tienen el brazo tan tonto como el alma o la cabeza y que sacuden con gracia sin igual? ¿Será adictivo para los soldados norteamericanos e israelíes? ¿Habrá demanda suficiente para los guionistas de Hollywood o podrá escaparse siempre alguno para destrozar alguna realidad Marvel? Y he visto que el mundo de esta rua estaba a salvo, que los vecinos seguirían siendo felices en ella y que queda mucho para que se ponga en unas obras definitivas y eternas, a no ser que nos venga a gobernar Ruiz Gallardón. Así que, feliz, como hacía mucho que no lo era, he cogido la tarjeta de El Corte Inglés y he ido a comprarle a mi chica un iPod con vibrador sintonizado (OhMiBod: 54 euros según la publicidad – www.ohmibod.com) con la música de los Gotan Project, para que se divierta en esos momentos en los que yo no sé sacarle una sonrisa. p.d. la foto es del venezolano Luis COBELO. Si eso no les resulta denigrante, pues hay una tonto polémica por saber cuál de las dos mujeres de un ex- alcalde de tronío ha perdido más de cara a la imagen pública con tanta y tan complicada polémica delictiva. La respuesta está clara como las piscinas naturales del Valle de la Vera extremeño: los que más hemos perdido hemos sido nosotros. Pero tranquilícense, porque dentro de dos semanitas de nada volverá septiembre y con él la rutina diaria y volveremos a amar la televisión por encima de todas las cosas y a creer a pie juntillas lo que digan de unos o de otros. Porque en verano salen noticias falsas hasta en los telediarios… ¿A ver quién es el guapo que se cree lo de las medallas en el campeonato de Europa de atletismo? p.d. la foto es de Sylvie BLUM (www.sylvie-blum.com) Ahora en mi pequeña ciudad de provincias ha surgido una de esas leyendas urbanas tan típicas como escalofriantes o ridículas. En esta, un anciano marido encontró a su fiel esposa maniatada y con un pañuelo en la boca en un almacén de unos chinos, cuando fueron allí a comprar. No sabemos qué, porque yo nunca he ido a comprar a un almacén, si descontamos el economato, que tantos recuerdos me trae. El caso es que el fiel esposo se quedó en la puerta esperando y como veía que el tiempo pasaba y su mujer no salía, se decidió en ir en su busca. Preguntó a los que allí estaban, pero le aseguraron que allí no había entrado nadie. Ahí fue donde empezó a sospechar y a ponerse furioso. Los chinos, que, como se sabe, sólo son capaces de maniatar a mujeres, no pudiendo ante las embestidas del senil amante, cedieron y se descubrió el pastel. Con fortuna para todos. De ahí se concluye, según me dicen mis compis del trabajo, que no se debe de ir a comer a los restaurantes chinos. Una vez más. Porque, nunca mejor dicho, nos dan gato por liebre. Como yo recelara, el domingo me acerqué al restaurante de mi calle, clientes habituales míos, y les pregunté qué había de cierto en todo aquel embrollo. Y me dijeron que no me preocupara, que habían sido rumanos, no ellos. Menos mal, les dije, porque me entusiasma su pato laqueado pequinés y no era plan de deshacerme de él así como así. Yo había oído también lo de los rumanos, así que decidí apostar por esta última versión, acompañando el pato con mi-fen frito con gambas. No es que yo tenga nada contra los rumanos, pero ellos no ponen restaurantes baratos en España. Y aquí es donde viene la moraleja, lo de las mitologías. Porque unos chinos maniaten a una mujer, ¿son todos los chinos de idéntica calaña? ¿Todos los africanos son caníbales? Como George Bush fuera idiota, ¿acaso ha de ser idiota su hijo Junior? Si Dinio la tiene como un caballo, ¿con qué le da de comer Castro a todos los cubanos? Decían los griegos que los pobres mortales pagaban las penas de sus mayores, si sus padres no habían expiado todas sus culpas. Me da a mí que por eso Homero se centraba tanto en Telémaco. Por lo visto, tampoco hemos avanzado casi nada en eso de las mitologías. La foto es de Zheng NONG (http://www.pbase.com/zhengnong) y tenéis una pequeña muestra de fotografía china actual en www.enfocarte.com/2.15/especial/zheng.html. ¿Hace falta que tengamos alas para darnos cuenta de que no debemos quemar los bosques? La foto es de la francesa Sonia MARQUES (Colombes, 1977) Pues resulta que el FBI, harto de buscar soluciones, se monta una operación que ya quisieran para ellos los triunfitos con el objetivo de meter en la piel del más despiadado de los criminales al más reputado policía de la ciudad de Los Ángeles y van y le cascan la cara de uno que acompañó a James Bond a entrar a San Quintín para quitarle unas bombas a otro que se creía Cristo y lo llevan a una penitenciaría del copón con unas medidas de seguridad de lo más plus para que averigüe dónde han colocado un cacho bomba que va a hacer tambalear los cimientos de la moral estadounidense hasta límites insospechados. Y, mientras tanto, el malo malísimo está vigilado por ellos en una de sus caprichosas sedes porque está en coma. Pero mira tú por dónde que va y que sale del coma el tío tan campante y en cuanto respira un poco se da cuenta de todo lo que está pasando y se encuentra en su mano un móvil con el que llamar a sus archiamigos matones de especialidad quíteme usted estos apuros de encima. Sí, repito: UN MÓVIL. Y ellos vienen con el cirujano jefe y ya tenemos el lío en los almacenes Calatayud. Después de esta muestra de estupidez a la hora de hacer una película, ni me extraña que Hollywood haga remezclas de patatas tales como Poseidón o Superman ni que nadie de los servicios inteligentes de los USA haya sido capaz de encontrar a Bin Laden, a quien antiguamente sus compinches de la CIA tenían en nómina por talibán (es decir, por estudiante y enemigo público de los rusos). Luego se pregunta la prensa si George Bush hijo es idiota, pero es que tiene de dónde aprender estupideces el chaval. Como, aunque lleve firma, no sé de quién es la foto de hoy, os dejo el enlace de donde la he sacado: www.westlord.com/nicholascage/eng-drawings.html Desde niño hemos oído hablar del Baño María. Nunca he sabido hacerlo. Y cada vez que una receta salía por ahí y me gustaba y la apuntaba o la arrancaba de alguna publicación, topaba con el Baño de la tal María (se dice que era una posible hermana de Moisés) y lo dejaba para otro día y me preparaba unos huevos revueltos, que es lo que mejor se me da. Nunca le pregunté a mi abuela, ni a mis tías, excelentes cocineras. Nunca saqué el tema en una comida. Eso de preguntar por cómo se hacía el Baño María en casa me parecía de nenazas. Y hete aquí que ayer me metí en la enciclopedia de la red y descubrí que era algo tan sencillo. Lo hice porque quería preparar un batido de plátano con chocolate y porque ya iba siendo hora de aprender esos menesteres. El Baño María. Qué simple. Hice que un chocolate se fundiera en él y me encantó. Lentamente, el cacao iba convirtiéndose en un todo, fundiéndose. Pero muy lentamente, lo que no dejaba de sorprenderme. Era lento, como si el Baño María no fuera algo que estuviera a merced del tiempo. Vi las cocinas de nuestras abuelas y el tiempo que se enraizaban en ellas para hacer aquellos potes. No estaría de más que los israelíes, los libaneses y otros muchos se sentaran y pusieran sus problemas al Baño María, que los dejaran remover lentamente, pero sabiendo que, aunque tarde, todos sus problemas se disolverían y pasarían de ser problemas individuales, indivisibles y, por ello, beligerantes, a ser problemas de toda la colectividad. Y, de paso, me pregunto por qué los dioses no conocieron el Baño María, para que pudieran haberse tomado su tiempo en crearnos, en hacer que aprendiéramos a tomarnos nuestro tiempo, a no creernos sus semejantes. ¿Ha tenido alguna vez la sensación de haber hecho la comida para algún extraterrestre? ¿Ha experimentado que lo vigilaban en su alcoba miradas del más allá? ¿Ha pensado No, si ya lo decía yo cuando ha visto el anuncio de Iker Jiménez quitándose la careta y poniéndosele más cara de besugo de lo habitual? ¿Opina que los cayucos son los nuevos transbordadores aeroespaciales? ¿O ha querido trasladarse a los nuevos campos de golf de Júpiter para mejorar su swing? Si queríamos una prueba evidente de que tenemos extraterrestres infiltrados por todo el orbe ya está aquí. Nos la han servido en badejita de plata con acabados de Pedro del Hierro. No, no me estoy refiriendo a pruebas irrefutables como los presentadores de la Secta TV, la existencia de Ronnie McDonalds o el rictus impenetrable de Chuck Norris. Ni mucho menos hablo de la nueva cagada de Spielberg (que hará una, eso seguro). Los jefes de la Paramount son unos de ellos, unos cacho extraterrestres, que se han cargado sin miramientos a Tom Cruise por la jugadita que les hizo el presunto actor y calamitoso productor en la espantosa Guerra de los Mundos, y que me perdone el feo de los Fitipaldis, que dice que es un clásico (la película, no su fealdad). Yo propongo a los de la Paramount para el Premio Nobel de la Paz, por intentar hacer de este antro terrestre un mundo mejor con ese tipo de sabias decisiones. Aprendamos de ellos, de esos buenos samaritanos extraterrestres y difuminemos su sabiduría por Hollywood, a ver si esto se arregla y el cine sigue perviviendo como arte. Amigo Tom: es que eso de ir cargándose marcianos está bien para los videojuegos, pero para poco más. Siempre te has jactado de ello, como de otras miles de cosas, y te ha pasado factura. Propongo que las siguientes de la lista sean: Sandra Bullock, Wynona Ryder o Drew Barrymore. Vaya, todo chicas. ¡Seré misógino! Prueba número dos. Viendo estos extraterrestres que nos cargamos todo lo que tocamos, que somos tan destructivos que nos buscamos excusas baratas como la de hacer anuncios publicitarios para educar a la gente en consumir menos agua, han decidido preservar uno de sus planetas de todos nuestros futuros ataques abduciendo la mente de miles de astrónomos en un congreso en Praga. Y así, nos han convencido por mayoría absoluta de que Plutón no tiene la categoría de planeta y pasa a ser una cosa más que pulula por ahí, o lo que ha tenido a bien llamarse planeta menor, que es como un planeta pero sin serlo, debe de ser porque se han convencido de que allí no se podrían inaugurar Mac Donalds, pedir créditos Cofidis o que no se daría el suficiente petróleo como para ponerlo a dos mil el barril y atacar países pobres como tapadera para subir la popularidad de tal o cual presidente. Ya deberíamos haberlo advertido hace mucho, cuando en los treinta se le endosó el nombre a ese planeta menor tras el descubrimiento, pues Plutón tampoco era un dios exactamente, sino la encarnación de las tinieblas, que siempre las hay y siempre surgen de donde menos te lo esperas (eso pasa por ir por ahí los padres de los dioses metiéndola en cualquier sitio). Pero como no aprendemos, pues así nos va. En todo caso, es hora de darle un sentido adiós a Plutón. Lo de que va a pasar a mejor vida, de eso seguro. La gente se aprende las cosas importantes, los detalles que luego servirán para poder ganar mil euros en un concurso de la tele. ¿Pero saber qué es de Plutón cuando deje de ser planeta? ¡Vamos, venga! Acaso en algún especial de Salsa Rosa sobre QUÉ FUE DE… o algunos minutos en el Nacional Geographic Channel, que tienen mal gusto para dar y repartir. No sólo ya por el calvo que sale a todas horas hablando de su amigo el solitario técnico de sonido, sino porque me sacan unos temitas que… Acabáramos. Resumiendo: ahora mantengo aún más la fe en que Sandra Bullock sea calificada por estos benditos seres como no actriz y la borren del firmamento. De su firmamento. En las farmacias del espacio. En un laboratorio mágico. Eso es de LOS PLANETAS, que siguen siendo los de siempre, aunque algunos se empeñen en descender a segunda división a Plutón y otros vendan Júpiter como si de una isla se tratara. Imagino que los granadinos harán en su día su particular homenaje a tan siniestro planeta menor. Conforme los escucho y pasan los años y mejor los entiendo (porque al principio no les entendía ni jota, válgame la broma vulgar) los quiero más, aunque en el fib que los viera me decepcionaron un algo, irían pasados más de lo habitual. Aunque no sean LOS PLANETAS ese grupo al que deseamos ver en directo y bañándose en multitudes que berrean con el Amador por si apareces. Es un ejercicio íntimo que llega al alma, se esté de la manera que se esté escuchándolos; y que en noches de agosto como ésta en las que se rozan los treinta grados hacen que la vida sea aceptable. Después de todo, esto no está mal. Ya se agosta agosto y viene por las esquinas septiembre amenazando con su rutina. Llega en viernes, casi sin hacer ruido. Llega ese hermoso mes donde algunos tendremos la suerte de empezar la cuenta atrás para salir pitando y dejarse los menesteres hasta octubre olvidados. Pero es casi seguro que en mi reproductor de mp3 me acompañarán algunas de las canciones que me han ido haciendo menos insoportable esta desidia estival. Es una lista no demasiado larga, así que la dejo por aquí. Porque sí y porque me apetece. Porque han sido las canciones de mi verano en esta rua que pronta se vestirá por primera vez de otoño, para dar la bienvenida a un puntual invierno. Another man bites the dust, Queen Breakfast in bed, Dusty Springfield Burning down the House, Talking Heads Can you please crawl out your window ?, Bob Dylan Changes, David Bowie Crossroads, Tracy Chapman Dirty Boulevard, Lou Reed (en directo con David Bowie) Going Gone, Jack Johnson Groove is in the Heart, Deee-Lite Here comes your man, The Pixies Horses, Patti Smith Home and dry, Pet Shop Boys Isolation, Joy Division Magnetized, Laura Veirs Oh Yeah, Roxy Music Perfect, John Cale PWSteal.Ldpinch.D, AFX (Aphex Twin) Rape me, Nirvana Somewhere only we know, Keane Summer in the city, Lovin Spoonful This year, The Mountain Goats Waiting for the siren’s call, New Order What’s new, pussycat?, Tom Jones Y el que diga que esto no tiene variedad y ritmo, que se compre un diccionario. Por cierto, ni que decir tiene que estoy con los que dicen que la canción indiscutible ha sido el POYEYA, muy por encima de su prima hermana mundialista APOYEYOS. Que ya dije yo (ruadosanjospretos.blogia.com/2006/080501-vivir-poyeya-un-estado-de-animo.php) que eso del poyeya era un estado de ánimo, del que se contagian hasta las estrellas de fútbol. p.d. gracias a MASTRONARDI (ya saben el de http://perezayensaladas.blogspot.com) por la cassette y su manual de instrucciones. |