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RUA DOS ANJOS PRETOS

RÉQUIEM POR LA CANCIÓN DEL VERANO

RÉQUIEM POR LA CANCIÓN DEL VERANO

La canción del verano ha muerto. Parece un hecho consumado que las discográficas ya no apuestan por dar pienso para cebar los ingresos de todos los disco-pubs y orquestas de pueblo del ámbito nacional. Por lo que hemos podido saber desde estas ondas, Macarena está casada y es una apuesta madre de dos hijas, las bombas ya no son símbolo de una alegría descontrolada sino de dolor y devastación, como venía siendo su costumbre tradicional y el traductor de google ha conseguido descifrar el mensaje encriptado del aserejé, que resultó ser una receta para combinar barbitúricos con batidos de frutas exóticas con el único ánimo de rebajar el trauma postvacacional.

El mundo toma este deceso como algo normal y así prepara sus móviles para poder bajarse la música de los anuncios, en ausencia de esas obras de arte que han hecho palidecer al que fuera su mentor, Georgie Dann, como Mueve tu cu-cu o Que la Detengan.

A los españoles nos gusta quejarnos, es nuestro deporte favorito, más incluso que eso de estar dejándolo todo para el próximo día, para más tarde. Y estos dos veranos últimos ha pesado mucho más esa sensación de falsa crisis en la que a todos nos gusta estar para pensar que estamos mucho mejor que el vecino y que gustirrín que me da por lo bajini que el del estanco haya cerrado, a ver qué hace ahora con el audi que se compró. En este tiempo de incertidumbres económicas y financieras no hay espacio para estribillos facilotes y machacones, de esos que se meten en tu vida como una traicionera jaqueca, que te recuerda que está ahí cuando vas en el metro o hablas con tu jefe, mejor dicho, cuando tu jefe te exige el último documento o la última factura ultraurgente. A nadie le apetece bailar despreocupado al ritmo de cierto sonsonete estival, con la que está cayendo, a ver cómo hago frente a los tres préstamos y a la hipoteca con este panorama y de salir esa canción que resume la felicidad en tres minutos cambiaremos el dial a la COPE para que nos dicten cómo es la verdadera realidad.

A pesar de todo esto, hay descerebrados que aún se aferran a lo utópico y sueñan en colores. Se dejan llevar por lo fácilmente accesible de la publicidad – que ha sabido aguzar los cinco sentidos para sobrellevar la crisis, atacando a las marcas blancas como si de una nueva lepra se tratara, como si Nestlé o Coca-Cola fueran a extinguirse por un par de miles de desahucios o de insolvencias – y afirman que aún hay vida para la ofrenda estival. La que más ha sonado ha sido la de un anuncio de cerveza y su empalagoso estribillo, que en ocasiones les habrá parecido como un caramelo de toffee pegado en el cielo del paladar. Ha luchado por conseguir el puesto con un engrudo que todo el mundo silbaba recordando a Chanquete y que decía algo así como:

Lo mío es duro y lo tuyo es blando, dulce como el mango.”

Y con otra del mismo cariz, resumen del carpe diem de inicios de siglo XXI:

“Si es verdad que tu ere´ guapa, / Yo te voy a poner gozar /
Tu tiene la boca grande / Dale ponte a jugar”
Canciones al fin y al cabo que comparten alguno de los recursos para llevarse el trofeo, 
como el de ser bailables y fácilmente reconocidas por el público,
cultivo de polifonías de móviles de última generación y de radio-fórmulas poco
solidarias con el recientemente estrenado parado; pero canciones que  carecen de ese
estribillo machacón inidentificable en todo momento y a los que no se puede
recurrir ante situación, como las míticas No te olvides la toalla cuando vayas
a la playa
o El Venao. A ver quién se atreve a decirle a su jefe a las diez de la
mañana lo de “lo tuyo es blando, dulce como el mango” o a silbarle como lo hacían
los de Chanquete; quién el que se enfrenta a las hordas de lo políticamente correcto
en un metro de hora punta cantando lo de “tu tiene la boca grande /
dale ponte a jugar
”.

Así, rezando para que la recesión retorne a sus mínimos más mínimos y para que los hosteleros puedan subir la caña de cerveza puntualmente cada semestre, ruego a los dioses de las emisoras para que regresen las alegres insinuaciones de Georgie Dann que a todos arrancaban una sonrisa o los acertijos de las ketchup, que a nadie ofendían. Pero en tiempos de crisis quizá sea más  necesaria la ofensa que la canción del verano. Siempre y cuando nos garanticemos el pan nuestro de cada día.

 

Canción del día: No te olvides la toalla cuando vayas a la playa, Puturrú de fua

Leído en Días de Radio el 8 de septiembre de 2009

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2 comentarios

nieves -

acabo de descubrir tu blog de casualidad, porque no has dicho nada, maaaal muy maaaalll, bueno despues de esto me gusta bastante, lo poco que he leido, pero seguro que me engancho, lo de la cancion del verano gran grupo puturrú de fua, aunque ahora hay otra mejor, el finiquito......, un saludo angel

Falcó -

Que grande puturrú de fua!!! la canción de la toalla me sigue flipando...no hay nada más cierto!!!
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